El ridículo de Chávez
Enero 7, 2008
Lo peor que le puede pasar a un tipo como Chávez es que el personal se le ría.Que lejos de tenerle miedo, respeto es más difícil, aunque pueda ser temible, se le empiece a contemplar como a un auténtico payaso. Y eso, por desgracia para Chávez y por fortuna para Iberoamérica es lo que está pasando con el ególatra. La primera y sonora carcajada mundialmente coreada la provocó el Rey de España con aquel «¿Por qué no te callas?» que ha pasado ya a ser parte de la memoria y del anecdotario del Planeta, hartísimo el monarca de que el energúmeno no dejara ni piar a Zapatero y de insultar a España. La pataleta, tras haberse quedado planchado y mudo, y la sarta de amenazas que no dejó de proferir durante semanas no hicieron sino aumentar el volumen de las risas. Que cuajaron incluso en votos cuando las urnas de su propio país le propinaron el más sorprendente de los palmetazos cuando ya extendía sus manos presto a consagrarse como poder eterno, con constitución tipo traje de sastre hecho a medida de sus ansias, delirios y ambiciones. Nadie pensaba, y menos él, que podía perder aquel referéndum diseñado para su triunfo y que por el contrario puede haber puesto la primera piedra de su ocaso político. Colombia, donde Uribe ya le había tenido que parar los pies, cuando pretendió poco menos que suplantarle ante la narcoguerrilla. A una liberación de secuestrados nadie podía negarse. Y Chávez montó el circo donde no sobraba un mono ni faltaba un cineasta. El esperpento ha quedado consumado, el bochorno es universal, la pifia oceánica e intercontinental. Le ha pasado lo peor que le puede pasar a alguien como él. Que se le rían. Y el mundo entero se le esta riendo en la boina.
Antonio Pérez Henares – Publicado en “La Razon” (España)