Tiempo de palabra – 30/12/2007
Enero 2, 2008
“El antisemitismo es un problema que afecta a los judíos y también a los venezolanos”
Revolución antisemita
El régimen que encabeza Chávez es antisemita. Las razones para esta posición son diversas, pero concurrentes, y no las desmiente el hecho de que uno que otro judío haga negocios con el gobierno o pueda ser parte de la burguesía emergente. El antisemitismo oficial se expresa en variadas formas, que van desde las actitudes circunstanciales hasta posiciones de mayor fondo y significado. Desde la idiotez de referirse a “los que mataron a Cristo”, código nada secreto para referirse a los judíos del imperio romano, hasta la solidaridad con un peligroso malandrín internacional como es el dueño de Irán, Mahmud Ahmadineyad, pasando por las campanadas de alerta que representan los dos allanamientos miserables al Colegio “Moral y Luces”.
Los Ricos
Chávez dijo hace algún tiempo: “¿El mundo tiene lugar para todos, pues, pero resulta que unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, se adueñaron de las riquezas del mundo¿ ” Como se sabe, la acusación contra los judíos es una mentecatez histórica, pero ha servido para darle un cariz trascendental, originario y eterno, a una supuesta culpabilidad de la cual sería imposible desprenderse ¡Cómo ser inocentes después de haber matado al Hijo del Hombre, a Dios!
Ese señalamiento no por embaucador deja de tener eficacia como música de fondo cuando avanza la retórica antisemita. Se trata de que los directos responsables de aquella muerte -por cierto, necesaria para redimir a los hombres del pecado-, no son sólo homicidas sino que además, en su maldad se han adueñado de las riquezas del mundo. Criminales y además ricos. Se trata de ubicar en los judíos la culpa de las miserias antiguas -por deicidio- y de las nuevas, al ser ricos y excluyentes.
Esta visión, sembrada en vetas llenas de prejuicios e ignorancia en algunas sociedades, entre las que no ha estado la venezolana, sirven para carburar resentimientos, cegueras y políticas.
El Odio
En las sociedades libres viven distintos pueblos, culturas y creencias, en medio del máximo respeto. La diversidad es un signo de orgullo entre seres humanos emancipados. No es así en los regímenes autoritarios, como en la Venezuela de estos tiempos. Las características de éstos son la uniformidad, el terror a la disidencia y el horror a la diferencia. Dos son los instrumentos para aplanar la diversidad: el terror y el odio. El odio hace que se vea al distinto como enemigo; el terror procura la autoanulación del otro, paralizado por el miedo. Esos enemigos requieren ser corporizados, ser representados de manera sustantiva, para que tenga rostro y puedan ser confrontados.
Así en Venezuela están “los oligarcas”, “los ricos”, los del pasado, “los golpistas”, “los neoliberales”, los escuálidos, como categorías comunes para suscitar aquellos sentimientos indispensables para tener enemigos a la mano. Sin embargo, hay enemigos transversales que se construyen lentamente: los judíos, los curas, los que viven “en el Este”, los médicos venezolanos, entre otros. Es un proceso de selección en el que intervienen elementos de inteligencia policial, para que el enemigo tenga rostro humano y el odio pueda soltarse como un resorte brutal.
En el caso de los judíos, Chávez se aprovecha de las ondas antisemitas que van y vienen, y que se encuentran estimuladas por el irresuelto problema del Medio Oriente. La ignorancia y los intereses de los próceres bolivarianos les impiden desprenderse del estereotipo que manejan acerca de “el judío”, totalmente ajeno a la riquísima cultura que expresa ese pueblo, y a su inmenso, continuo y deslumbrante aporte a la ciencia, al arte, a la literatura, a la solidaridad social, al pensamiento moderno, avanzado, progresista, en todos los tiempos. La memez bonapartista del régimen impide ver que los judíos venezolanos, tan venezolanos como cualquiera nacido digamos que en Sabaneta, participan de la creación institucional, política, científica y cultural que ha tenido Venezuela en su historia, sobre todo en la contemporánea.
No deja de ser sorprendente cómo estos autócratas militaristas no advierten que el pensamiento de izquierda; tal vez el más genuino ha sido nutrido por la intelectualidad judía desde siempre.
Alianza con el Forajido
Dentro de la variopinta alianza que Chávez construye, destaca como peculiar forúnculo la que articula con Ahmadineyad. Este personaje ha sostenido que el Holocausto no existió y que el Estado de Israel debe desaparecer. La negación del Holocausto no es para el iraní un problema intelectual, una duda histórica, una titilación del entendimiento; sino una manera de derrumbar los fundamentos del Estado judío, el cual, a continuación, se propone destruir.
No puede venir el caudillo bolivariano a decir que es producto de la simpatía con la causa palestina. Esa simpatía es mera coartada, porque se puede estar de acuerdo con la necesidad de un Estado Palestino y discrepar de las políticas extremas de diversos gobiernos israelíes, sin formar parte del tramado antisemita que Ahmadineyad, Chávez y otros, tejen.
El Estado de Israel es más que un Estado, es la noción del hogar, del refugio, es el nunca-más del Holocausto. El intento de destruirlo es una manera de hostilizar por mampuesto a los judíos del mundo. De esto se hace solidario Chávez en su alianza con el iraní delirante.
No Existen
Por supuesto que el régimen no hace gala de abierto antisemitismo. Usa el mismo método que emplea para pervertir y liquidar la democracia: proclaman su fidelidad al sistema de libertades y lo hacen implosionar, poco a poco.
Cuando hay venezolanos que se enfrentan al régimen y son judíos, en los corrillos oficiales se le atribuye a la condición judía la raíz de su disensión. A los organismos representativos de la comunidad no se les considera interlocutores y, en el marco de las alianzas de Chávez, ya se sabe que han pasado a formar parte de “los otros”.
La historia de los judíos los ha hecho muy sensibles a los primeros signos de la intolerancia, el acoso y la persecución. Huelen los tiempos, oyen las pisadas cuando todavía están a la distancia, captan la frecuencia en la que las hienas emiten sus chillidos. Por eso saben que los elogios al “hermano Ahmadineyad” son barruntos de lo que ya ha caído en Venezuela y que afecta a los judíos como ciudadanos venezolanos y, eventualmente, como comunidad.
El antisemitismo no es un problema que atañe sólo a los judíos. Es una cuestión que implica a los venezolanos no sólo en razón de la solidaridad con quienes son o pueden ser señalados por el dedo del déspota, sino porque cuando la libertad, la seguridad y la condición humana de un judío se encuentran amenazadas también lo están la libertad, la seguridad y la condición humana de los demás ciudadanos.
“Por ahora…”
Enero 2, 2008
La frase busca que tengamos a quien la pronunció originalmente como salvador y única luz
La victoria popular del 2 de diciembre ha dejado al chavismo sin palabras, o lo ha colocado en un estado de carencias a través de la cual se descubre una situación de orfandad capaz de desembocar en sucesos peligrosos para la recuperación de la democracia. La publicidad oficial se ha plantado en el “Por ahora…” pronunciado por un golpista después del fracaso estrepitoso de su madrugonazo, en el empeño de volver a las raíces para encontrar el impulso desvanecido en una década de desilusiones. La insistente repetición de la frase en los carteles de la publicidad oficial, tal vez pueda orientar la reflexión que la sociedad requiera para profundizar el primer capítulo de la restauración de los usos democráticos que apenas ha comenzado.
Desenlace violento
La frase remite a dos contingencias sucedidas en febrero de 1992: la búsqueda de un desenlace violento a los problemas del país y el inicio del encumbramiento de un personalismo oculto en la supuesta hazaña de reivindicación nacional. El hecho de que las mismas palabras suenen de nuevo en nuestros oídos como producto de una estrategia de publicidad, pretende que nos ubiquemos expresamente y sin mediaciones frente a lo que evocan en sentido elemental para los venezolanos: la alternativa de una salida de fuerza contra la voluntad popular y la valoración del rol de un líder único como respuesta para las urgencias del porvenir. Es evidente cómo lo que trae el eco de los gastados ruidos no muestra sino la desnudez del régimen en materia de ideas, pero la debilidad se convierte en la mayor amenaza contra los designios democráticos anunciados hace poco.
La evocación del movimiento golpista nos aconseja que miremos hacia el interior de los cuarteles, como si en la sensibilidad de sus habitantes estuviera la llave para clausurar la ventana que ya se ha abierto para la llegada de oxígeno vivificador. El régimen quiere que nos pongamos a averiguar cómo está el humor en Fuerte Tiuna, cuando es esa la última averiguación que debe hacer una sociedad cuyo propósito es la vuelta a sus orígenes genuinamente republicanos. Sin embargo, las vallas del oficialismo insisten en el examen del paisaje castrense.
El examen se torna sombrío cuando evocamos el espectáculo del alto mando escuchando las invectivas de su comandante en jefe contra la victoria del 2 de diciembre, un aspecto del panorama en el cual se quiere plantar la publicidad para que no nos entusiasmemos demasiado con el logro de la víspera, para que sintamos que existe un enjambre de bayonetas preparado para saltar sobre nosotros. Pero eso es lo que quiere el “Por ahora¿” que se nos machaca en todos los rincones, que nos atengamos al antiguo miedo de la sociedad frente a los hombres de presa, que no seamos capaces de dar un paso sin procurar el parecer de las casernas, como si existiera de veras una sólida guardia pretoriana alrededor del divino César, o como si ya no hubiéramos fraguado un capítulo fundamental de nuestra autonomía desde una perspectiva esencialmente civil.
El salvador
La frase convertida en eslogan busca, por último, que otra vez giremos alrededor de quien la pronunció originalmente, que lo tengamos de nuevo presente como salvador y única luz. Una “revolución” que sólo se siente iluminada por un sol y que desconoce la existencia de constelaciones de otros astros en su firmamento, reparte de nuevo la estampita del santón milagroso quien en una ocasión soltó una jaculatoria desesperada gracias a la cual pudo flotar en río revuelto. Quiere hacernos sentir cómo ese santón se ubica por encima de las circunstancias para dominarlas a su antojo pese a que le hayan sido adversas recientemente. Proclama otra vez la aparición del líder irreemplazable ante quien se rinde la colectividad toda, como sucedió en el pasado reciente.
Los hechos se enfrentan con tozudez a la resurrección del “Por ahora”. Han mostrado el derrumbe de un mito personal y la reducción de su influjo en la Fuerza Armada Nacional. En consecuencia, el eslogan puede compararse con los gestos baldíos de quienes carecen de argumentos consistentes para explicar la realidad cuando es esquiva.
Sin embargo, pueden igualmente augurar salidas riesgosas para el experimento democrático de nuestros días. ¿No son esas salidas las primeras que brotan de la desesperación y de la falta de ideas?
eliaspinoitu@hotmail.com
Elías Pino Iturrieta
Publicado en “El Universal” – Sábado, 29 de diciembre de 2007.
El año negro de Chávez
Enero 2, 2008
Cuando el avión presidencial argentino emprendió el regreso de Villavicencio (Colombia) con un Néstor Kirchner mal humorado y con las “manos vacías” por el rotundo fracaso del rescate de 3 colombianos, en los últimos instantes del 2007, quedaba sellado el peor año de Hugo Rafael Chávez Frías de este Siglo 21.
El jefe de Gobierno bolivariano esperaba reacomodar los traspiés fuertes tenidos en los 350 días previos con este tributo que le había ofrecido las FARC-EP, grupo armado calificado como “Terrorista” por los organismos internacionales.
A pesar del montaje periodístico montado al estilo entrega de los OSCAR o GRAMMY– Oliver Stone incluido – y el coro de altas figuras continentales presentes (que también cayeron en la trampa), otra vez las FARC lo dejaron con “los crespos hechos” (como se dice en Venezuela cuando a uno lo dejan esperando). Como había ocurrido el 20 de noviembre cuando fue a visitar al Presidente de Francia, también con las manos vacías de pruebas de vida de Ingrid Betancourt, como se había alardeado iba a ocurrir.
Cuando su fiel Canciller Maduro, le dijo: “Néstor se fue”, Chávez sintió un enorme vacío en el estomago a pesar de que iba a cenar en Miraflores. Tomó nota que hasta su nuevo aliado incondicional patagónico, aceptaba que la misión – al menos en el 2007 y como se la había pintado – moría.
GRANDES DESASTRES
Es bueno para nuestros lectores sudamericanos marcar algunos puntos salientes de esta debacle para que puedan comprender al Chávez que viene, sobre todo tan ligado con gobiernos como Colombia, Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Brasil.
Hugo Chávez arranco el 2007 sumamente envalentonado por su reelección el 3 de diciembre del 2006.
Cometió errores estratégico infantiles, como expulsar de sus filas a todos aquellos que no quisieran disolver sus partidos e ingresar a un nuevo invento: el Partido Socialista Único de Venezuela.
Entonces le apareció una oposición dentro de su propio intestino y comenzaron a hablar del “Chavismo sin Chávez”.
No le dio importancia, y la dejó crecer.
Se peleó con gobernadores, la iglesia católica, los empresarios. No dejó títere con cabeza.
En el terreno de los medios su batalla termina con no renovar la concesión a RCTV, el canal mas antiguo de Venezuela, por ser opositor.
Allí, rechazando la medida, nace el grupo que le amargaría el segundo semestre: los estudiantes.
No los valoró adecuadamente. Lo combatió con el mote añejo de “niñito de papa y mama”, armó una Comisión Presidencial Estudiantil bolivariana para enfrentarlos y cuando hubo elecciones universitarias, perdieron 9 a 1.
Los estudiantes fueron el alma y vida de la recuperación de una oposición alicaída, que el 2 de diciembre le dio el golpe de gracia: lo derroto en el Referéndum que apuntaba a la reelección indefinida.
EL REY JUAN CARLOS
Sin embargo el golpe de gracia se lo dijo el Rey Juan Carlos de España en la cumbre Iberoamericana de Santiago. Iban 314 días del 2007. Muchos anhelaban oírla, pero nadie se atrevía a pronunciarla. Hasta que el Rey, emulando al poeta chileno -me gustas cuando callas porque estás como ausente-, clausuró la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada precisamente en Chile, con un mucho menos sutil « ¿Por qué no te callas?» que consiguió enmudecer a Hugo Chávez.
Como será el poder de estas 5 palabras que se convirtieron en un hit en todo el planeta y en España ganó el premio a “La frase el año”.
Chávez no se recupero de este directo al hígado, usando el vocabulario boxístico que el emplea al hablar de cómo ataca a sus rivales.
Este año negro se completa con su imposibilidad de ingresar al MERCOSUR, después de abandonar la Comunidad Andina, a la que tampoco podrá regresar.
LOS MALETINES
En pleno invierno hubo otro acontecimiento, que se arrastrará cual culebra hambrienta por el 2008: el maletín que Guido Alejandro Antonini Wilson, quiso ingresar el 4 de agosto a Buenos Aires, “sin declarar”.
El detalle es que viajaba en un avión oficial argentino con altos dirigentes de la petrolera venezolana PDVSA.
El fiscal norteamericano que investiga el caso en Miami dice, que uno de los detenidos dijo: “el dinero era para la campaña de Cristina de Kirchner.”
A paso seguido vino su fracaso en la cumbre de la OPEP.
En lo interno, la corrupción, la inseguridad, la inflación, el desabastecimiento de alimentos básicos (leche, harina, carne, huevos, etc.) y la constante devaluación del Bolívar, que a partir del primer minuto del 2008 se llama “Bolívar Fuerte” con una reconversión con “3 ceros menos”, fueron signos del peor año de Chávez en el Gobierno.
Estas son apenas muestras concluyentes de un mal año. Habrá que observa como arranca Enero, para saber si aprendió y corrige.
Dimas J Pettineroli
Publicado en “NOVA Colombia” – Martes, 1 de enero de 2007