Rayma // Caricatura 27/12/2007
Diciembre 27, 2007

Pam-chito // Caricatura 27/12/2007
Diciembre 27, 2007

EDO // Caricatura 27/12/2007
Diciembre 27, 2007

Ciertas condiciones aplican
Diciembre 27, 2007
Lo peor que podría intentar la pandilla gobernante es anular la proeza del 2D
La publicidad nos tiene tan acostumbrados a estas tres palabras, siempre añadidas a cualquier maravilla que anuncian, que ni cuenta nos damos de cómo estas “condiciones” muchas veces anulan lo que nuestra imaginación crea. Con eso en mente examinemos la situación venezolana post 2D.
Tan peligrosamente acostumbrados estamos los venezolanos a las perversas triquiñuelas de la banda que pretende gobernarnos, que hemos desarrollado una especie de “reflejo condicionado” que nos conduce a pensar siempre que ninguna tarea está completa, que la pesadilla sigue, que la amenaza está latente y que la realidad -sobre la cual juramos tienen control total- en cualquier momento se revertirá para favorecerles. Porque, desde su Olimpo inexorablemente deciden nuestras vidas.
Esta actitud vital hace que siempre condenemos como “optimista” (que, traducido al lenguaje criollo, acompañado de unas palmaditas condescendientes en la espalda, siempre se lee como “retardo mental”) cualquier intento por hacer ver cómo las condiciones cambiaron por efectos del 2D. E independientemente de lo que quiera o entienda la pandilla gobernante, esas condiciones aplican.
A mediados del siglo XX, el gran sociólogo norteamericano Talcott Parsons dijo que, para que un actor pueda emprender acciones, necesita comprender la situación en la que va a operar, y es precisamente esa situación la que le provee, no sólo de las posibilidades, sino también de las herramientas que le posibilitarían que ella resultare exitosa. Si el actor pertinente no lo entiende: peor para él.
Si Hugo Chávez no entiende lo que le pasó, allá él. En primer lugar, porque entre quienes le acompañan -y que mucho han invertido en esta pesadilla- que sí entendieron¿ y están sacando sus conclusiones. El hombre tiene un talón de Aquiles y ya saben todos dónde. En segundo lugar, porque los electores ya aprendieron que esos votos tienen mucho poder, y son defendibles. ¡Si hasta les libraron de un cataclismo!
Lo peor que podría intentar en este momento la pandilla gobernante es anular la proeza del 2D. Si lo hicieren se arriesgan demasiado, porque ya el mundo entero -y Venezuela en primer lugar- saben lo que pasó. ¡El hombre perdió 3 millones de votos! dando pruebas de un despilfarro sin precedentes. Haga lo que haga, sólo añadirá injuria al desafuero. Ni más ni menos.
Pero supongamos que sí, que lo hacen con los eunucos que saben correrán a cumplir sus deseos -después de todos ellos también están implicados- ¿cuál sería la alternativa propuesta? Imaginémosla por un instante.
En efecto, la reforma quedaría en el limbo, al declarársela, para todos los efectos, inexistente. Y ya eso sería una fenomenal derrota. El mensaje sería poco más o menos: “Cáiganse, ¡no hubo propuesta alguna!” que es, en resumen, lo que terminaría expresando el régimen. O sea, todo un tiempo perdido, toda una performance de eso que llaman Asamblea Nacional en el más profundo descrédito y el TSJ viniendo a certificar a estas alturas que, para todos los efectos, ¡Bolívar está muerto!
Pero, si la reforma nunca existió, es más, si con eso se afirma que nunca fue propuesta: o peor, que el clamor popular la mató antes de salir del cascarón, ¿cómo queda ahora el Emperador? ¿Más desnudo que antes? Este callejón sin salida de carácter político es obvio que nos lleva a otra ineludible posibilidad.
Hay que hacer un nuevo referéndum. Sería realmente espeluznante lo que podría pasarles en tal escenario. En primer lugar, la abstención entre opositores podría reducirse sensiblemente, más si el liderazgo propone aprovecharla para asestar una contundente derrota; o mejor, rematar al toro ya herido de muerte. Esa perspectiva es lo suficientemente aterradora, pero podría ser peor la otra: ¿qué pasaría en el electorado que hasta ahora votaba por Chávez?
Si con su ausencia le dijeron NO, lo hicieron a conciencia, pero todavía con un dejo de cariño. Forzarles ahora podría llevarles a no ser tan amorosos esta vez. Si encima los “empleadores” del chavismo han aplicado represalias, un voto por el NO sería un rechazo directo hacia ellos.
En cualquier caso el régimen estaría provocando una especie de operación San Rafael de Onoto en Portuguesa. Allí, con triquiñuelas impusieron un revocatorio para su alcalde, el único de la oposición en ese Estado. La población vio la obra del Alcalde, y la perfidia de sus enemigos. Y fue a votar: Le confirmó ¡con muchos más votos que la primera vez! Amigos chavistas: inténtelo, inténtelo y veremos.
antave38@yahoo.com
Antonio Cova Maduro
Publicado en “El Universal” – Miércoles, 26 de diciembre de 2007
Tiempo de Palabra 23/12/2007
Diciembre 23, 2007
“La derrota electoral descubrió que el oro era bronce y la plata hojalata”
¿Es el Presidente sostenible?
Hay quien defiende que la mejor política de la disidencia democrática sería insistir en que Chávez se dedique a gobernar. Cabe imaginar a quien se ha concebido como líder intergaláctico, dedicado a atender -¡durante cinco interminables años!- los problemas derivados de la decadencia de las carreteras nacionales, la miseria de los ambulatorios públicos, el drama de la destartalada infraestructura educativa y de sus desamparados docentes, las consecuencias de inundaciones y sequías, la arbitración de formas para que la leche llegue a los hogares, las decenas de asesinatos diarios, el desempleo, los precios desbocados. A él le resulta casi imposible descender desde la gloria inmarcesible de la historia a los problemas de la contaminación del lago de Maracaibo o de la inaguantable basura que se traga a Caracas. Su peor condena podría ser el mandato que le trueque su ruinosa y ruidosa revolución en una administración pública cotidiana, excesivamente normal, que combine virtudes y defectos de los gobiernos de Pérez y Caldera o de Herrera Campíns y Lusinchi. El socialismo devenido en burocracia; la épica bolivariana convertida en desafío municipal. Como escribió Álvaro Benavides hace pocos días: “Quienes reclaman a Chávez que gobierne le están exigiendo que se calle, que deje de atropellar, de malbaratar, de falsear, y que se dedique a trabajar para solucionar el gravísimo estado de descomposición en el que ha sumido a Venezuela.”
La Derrota Venía de Atrás.Después de los acontecimientos que culminaron el 2 de diciembre, el régimen ha sufrido una mutación genética. La derrota electoral descubrió que el oro era bronce, y la plata, hojalata.
El partido de la revolución no era revolucionario; es más, ni siquiera era partido. El intento de construirlo desde el gobierno, a fuerza de coacción, demostró su inviabilidad. Las Cívicas Bolivarianas y el PDV habían demostrado hace casi 70 años que era una mecánica inviable. El derrumbe soviético y de su periferia mostró cómo eran de endebles estructuras que se pensaban con vocación de eternidad. Hitler conoció cómo mil años se reducían a doce. Pues no; la innovación barinesa prometía otro resultado. Fue así como se asumió la tarea que nunca se cumplió. El partido murió de intoxicación prenatal. En el reto electoral se pensaba que la combinación del PSUV junto al temor, haría de las suyas. Vana ilusión.
El otro descubrimiento es que los militares no quieren el bochinche bolivariano. Es cierto que se ha destruido la institución militar, pero no a los militares. Los oficiales le habían sacado el taburete desde hace algún tiempo; posiblemente no para tumbarlo, sino para establecerle límites. Chávez no entendió que no bastaba sacar a los miembros de la FAN que, desde el inicio, no simpatizaban con su proyecto. Más allá, el descontento comenzó a emanar desde sus propios partidarios iniciales; de aquéllos que veían con cierto agrado que uno de los suyos estuviese al mando. Unos más pronto, otros más tarde, han caído en cuenta que el desastre al cual son conducidos junto a los demás ciudadanos, no puede ser aceptado. Lentamente, un tejido de rechazo dentro de los suyos y de los anteriormente llamados institucionalistas, se conformó. Tal vez su expresión haya sido Baduel, quien mostró públicamente el umbral que los oficiales no estaban dispuestos a traspasar.
No contaba el Bonaparte con la huelga de brazos caídos de los chavistas, ahora víctimas de la neurastenia por lo que pudo haber sido y no fue. Lo que en el campo militar era la desobediencia, en el campo civil era la rebelión silenciosa del chavismo. Gobernadores, alcaldes, funcionarios de nivel medio y medio-alto, no ocultaban su desazón; el caudillo lo sabía, pero creía que podía arrastrarlos porque le debían todo lo que tenían, hasta la corbata Louis Vuitton y los zapatos Gucci, incluida la estolidez sus portadores. No podían rebelarse, pero se rebelaron como lo hacen los sometidos: en la primera esquina que encuentran se salen del pelotón.
Un factor que arropa lo anterior es el envenenado efecto de la corrupción masiva. No se trata de este o aquel funcionario ladrón, sino que muchos chavistas saben que el país asiste a un saqueo irrefrenable como mecanismo para lograr apoyos e impedir que alguien intente salirse del redil, so pena de ser chantajeado. El caso Antonini, Kauffman, Durán, y de otros aventajados jóvenes bolivarianos, muestra que se pueden lograr solidaridades a fuerza de complicidad, pero cuando, por alguna razón, se descose un pequeño hilillo lateral, la vestimenta del emperador se convierte en un desarreglado ovillo que lo deja a la intemperie, desnudo, en medio del círculo polar ártico. Ni Dios ni Diosdado salen en su auxilio. Ni Adán ni Evo tampoco.
El Nuevo Caudillo. Hay un nuevo Chávez que, sin quererlo, ha mostrado sus vergüenzas políticas en plena plaza pública. Los militares le hicieron saber, moviendo los sables en la noche, que no se iban a lanzar contra los ciudadanos que protestaran un eventual fraude. Los chavistas le hicieron saber, con la elocuente y muda señal del desamor, que no se calan más sus desvaríos.
Perdió la magia ante los militares -por lo menos ante un grueso sector- porque ya no los puede exhibir como sus domesticados servidores; y perdió el encanto entre partidarios que estiman que de autor, guía, maestro, inspirador y líder, se ha convertido en desastrado enterrador de la comarca, al hundir el proyecto en el cual han creído sus partidarios.
Como se ha dicho en este rincón de la palabra en otros instantes, al personaje que se le reían las gracias, cuyas obscenidades eran celebradas como singulares expresiones de un fuerte carácter, y al que se atribuían fantásticas dotes de comunicador, ahora se le mira como el maníaco caudillo que no entiende la realidad en la cual está inserto, incapaz de concebir cómo sus amigos comentan por lo bajo que el país se hunde en el crimen y el único interés que muestra el impresentable personaje es averiguar quién mató al Libertador. Hay que conservar la esperanza de que no llegue a imaginar que la gravedad de Fidel es producto de un envenenamiento por parte de Raúl. ¿Se imaginan el descalabro en la azotea?
Chávez está a punto de un viraje. Tiene que buscar aliados y tiene que romper con alguien; tal vez la mano helada y temblorosa de Fidel se haya posado sobre el hombro de su devoto seguidor, para estimularlo en alguna dirección y sólo se sabrá en unos días, cuando el desleído comandante vuelva a hablar.
Lo cierto es que, como señaló Arnoldo J. Gabaldón, la Asamblea, el TSJ, el CNE, el Poder Ciudadano, gobernadores y alcaldes, se han hecho políticamente inviables. A chavistas descontentos y a opositores les conviene su renovación para expresar al país que ha emergido. ¿Podrá Chávez sobrevivir como Presidente al cambio que parece avecinarse?
carlos.blanco@comcast.net
Carlos Blanco
Publicado en “El Universal” – Domingo, 23 de diciembre de 2007
Un Bolívar muerto y 800.000 dólares vivos
Diciembre 23, 2007
Comer hallacas con los ojos abiertos, no vaya a ser cosa de un madrugonazo
Como los del Chapulín Colorado, todos los movimientos de Chávez “están fríamente calculados”. Inicialmente, había pedido tiempo para elaborar su proyecto de abolir la Constitución y preparar la maquinaria y afinar el ventajismo para hacerlo aprobar, esperando entre otras cosas que lo ayudara el abstencionismo incontaminado “de oposición”. Pero en esas el gordo Antonini se dejó pescar “maleteando” unos dólares que trasladaba confiado en que tanto Cadivi como el Seniat se habían hecho una vista tan gorda como, muy justamente, el propio portamaletas, quien olvidó que como dice el dicho, “seguro mató a confianza”. Confiado por su parte en su invencibilidad, Chávez decidió adelantar la fecha de un referéndum aprobatorio que estaba seguro de ganar. El adelanto haría que la gente se olvidara de maletines y esas cosas.
Ni para una caimanera
La cuartilla anterior relata una versión de la prisa de Chávez en hacer votar sus “reformas” frente a la cual, debo decirlo, siempre fui escéptico: nunca creía a un gobernante tan cretino como para montar un truco tan infantil. Pero al escuchar ahora la novela río de Chávez sobre la muerte del Libertador a manos de esos colombianos malucos, de lo que comienzo a dudar es de mi escepticismo: pensar que ese alboroto se arma cuando se destapa de nuevo el dolarizado maletín, y para taparlo, no es tan descabellado como lo supuse antes: porque uno puede creer en una coincidencia, pero ¡en dos!.. Chávez pensó en el primer caso que referéndum mata maletín, y que en el segundo, Libertador remata el mismo maletín.
La táctica no era errada, en el escenario de un triunfo suyo del cual Chávez no dudó ni un minuto. Pero en aquel caso, nuestro Chapulín Colorado (o sea, rojo-rojito) “no contaba con la astucia” de un pueblo que logró derrotarlo en el referéndum. Que insista ahora con ese bate quebrado, indica que Chávez no es ni siquiera bueno para una caimanera.
El rancho ardiendo
De modo pues, que no caigamos en la trampa, poniéndonos a discutir sobre las lejanas cenizas del Libertador cuando nuestro propio, contemporáneo, actual, rancho está ardiendo. No caigamos en la trampa: lo que se busca con ese escándalo patriótico es también ocultar que, “a la sombra del misterio” (como hubiese dicho el mismísimo Libertador), Chávez prepara algo grueso.
En primer lugar, busca que la gente, sobre todo en el exterior, se olvide de que fue derrotado en el referéndum. Y además, remendar el capote del desastre del actual diciembre, tratando de rodear el obstáculo de diversas formas, la más peligrosa de las cuales es la convocatoria de una Asamblea Constituyente, idea a la cual es necesario oponerse con toda la energía posible. Entre las razones para oponerse a eso hay dos principales, una de principios y otra circunstancial. La primera es caer en la viejísima maña venezolana de elaborar constituciones inmaculadas nada más que por el gusto de desvirgarlas: “La Constitución es un librito de tapas amarillas que se cambia todos los años y se viola todos los días” solía decir Lucho Villalba.
Argumento de mala fe
Por cierto, séanos permitida una digresión: dicen ahora Chávez y sus “fosforitos” de ambos sexos que la Constitución de 1999 es tan perfecta, que ahora la oposición la defiende y la considera intangible. Ese, por supuesto, es un argumento de mala fe. Lo que se defiende, entre otras partes en esta columna, no es ese adefesio votado en 1999 en medio del deslave de Vargas, sino la existencia de una Constitución, cualquiera que ella sea, frente al propósito de Hugo Chávez que es abolir toda Constitución para disfrutar de un poder discrecional absoluto.
Lo circunstancial a que aludíamos más arriba no lo es del todo, ya que forma parte de la misma tradición. Con excepción de la de 1830, la de 1936, la de 1947 y la de 1961, todas las reformas constitucionales han tenido nombre y apellido, pues lo único que en realidad importaba era eliminar ese molestoso artículo que prohibía la reelección inmediata. Es por eso que a la Asamblea de 1999 la bauticé desde el inicio “la Reelectuyente”, y ni siquiera tuve que sentarme a la puerta de mi tienda para ver pasar el cadáver de mi enemigo: la cosa salió tal cual lo dijimos.
Lo único que le interesa
No hay que ser muy agudo para advertir que una nueva Asamblea Constituyente buscaría lo mismo: aprobar lo único que le interesa a nuestro novísimo abridor de sarcófagos, o sea la presidencia vitalicia; tanto que se sentiría complacido en extremo si la nueva Constitución propuesta tuviese un solo artículo: “Se establece la presidencia vitalicia con poderes absolutos del Héroe del Museo Militar, Mariscal Hugo Rafael Chávez Frías, hasta la consumación de los siglos. Firmado, Dios y Chávez, Mariscal Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente; Adán Chávez Frías, Secretario. Comuníquese y Publíquese”.
Pero no es cosa de broma. La convocatoria a una nueva y muy acelerada Asamblea Constituyente (en un país donde la palabra “constituyente” tiene un hálito mágico) puede ser la más astuta forma de volver a plantear esa abolición de la Constitución que fue derrotada el dos de diciembre. Por mucha paz y tranquilidad que se desee para comer las hallacas, es mejor hacerlo con los ojos bien abiertos para evitar que un madrugonazo nos condene a comerlas intranquilos y con la misma salsa llanera durante muchísimos, demasiados años.
hemeze@cantv.net
Manuel Caballero
Publicado en “El Universal” – Domingo, 23 de diciembre de 2007
La pregunta del 2008
Diciembre 23, 2007

¿Cree que el Presidente intentará y logrará validar la reforma a través de otros mecanismos?
El año 2007 estuvo colmado de numerosos acontecimientos, entre los cuales destacó el referéndum de la reforma constitucional. En vista de los resultados obtenidos, los cuales además de suponer el primer revés electoral de Hugo Chávez en 9 años, demuestran el rechazo de la mayoría de la población hacia la reforma, ¿cree que el Presidente intentará y logrará validar dicha reforma a través de otros mecanismos?
Obviamente el corazón de la revolución se encontraba plasmado en esa propuesta rechazada. La misma era el elemento que permitiría la conjunción de tres aspectos fundamentales: la permanencia de Chávez en el poder, una mayor concentración de poderes en sus manos, y por último, una relación directa líder-masa sin instituciones intermedias que pudieran exigir cuentas o servir de cantera para nuevos liderazgos.
Dada la relevancia que tiene este tema para el proceso revolucionario, la derrota electoral de Chávez no puede ser vista como el final de esta historia. El Presidente posee suficiente poder, popularidad y recursos e intentará sin duda usarlos para cerrar el GAP existente entre la reforma que proponía y la Constitución que tiene que “cumplir”.
Para lograr reducir esa brecha, creo que Chávez intentará rescatar su imagen de fuerza y aprovechará el control que tiene sobre instituciones todas las instituciones públicas y la Ley Habilitante con la que lo “ungieron” para aumentar la centralización, quitándole facultades a los órganos descentralizados, incluyendo gobernaciones y alcaldías, ya sea por negociación, por presupuesto o por amenaza. En materia económica, puede hacer uso de los recursos del Estado sin rendir cuentas y aprovechar el control absoluto sobre el directorio del BCV para romper empíricamente su autonomía; mientras que, en relación a la educación, seguramente intentará modificar leyes, orientandolas a formar el “hombre nuevo”. Sin embargo, a Chávez no le será tan fácil hacer su voluntad como en otras ocasiones, porque se va a enfrentar a cuatro grandes bloqueadores, que antes no debía enfrentar.
En primer lugar, la gente entendió mejor la propuesta presidencial radical y no la apoyó, con lo que se generaron nuevas sensibilidades que pueden aflorar a futuro. Aquí no se debe tomar sólo en cuenta a las personas que votaron en contra, sino a todas aquellas que la rechazaron absteniéndose. Si Chávez intenta imponer cambios de facto, habrá reacción popular.
Un segundo problema son los militares, los cuales a pesar de tener ahora una mejor situación de confort, pudieran resquebrajarse internamente frente una eventual pérdida de popularidad de Chávez. También hay que tomar en cuenta a los estudiantes, quienes vinieron para quedarse. El movimiento estudiantil se convierte en un problema para el gobierno no sólo por el liderazgo que pueda surgir del mismo, sino porque ha sembrado una cultura de protesta y defensa de los derechos. Cualquier evento radical que ocurra será asumido por los estudiantes como un reto y seguramente contará con el apoyo de gran parte de la sociedad civil que se siente identificada con los jóvenes.
El cuarto problema que enfrentará el oficialismo está conformado por los partidos de oposición, que ya se encuentran decididos a competir. La oposición se está convirtiendo en un caldo de cultivo muy fértil de donde puede surgir una sorpresa para enfrentar a Chávez en el futuro, las elecciones de alcaldes y gobernadores son una excelente oportunidad para impulsar ese liderazgo.
Todos estos factores podrán interactuar en medio de un año 2008, donde la mezcla de una ideología primitiva con una clara ineficiencia operativa podría traer a Chávez problemas graves en su conexión popular. En todo caso, cualquier cosa ocurrirá en una economía en crecimiento pero con mucha inflación y desabastecimiento, las más impopulares de las variables de la economía.
lvleon@cantv.net
Luis Vicente León
Publicado en “El Universal” – 23 de diciembre de 2007
Castro está perdiendo su última pelea
Diciembre 23, 2007
Pero no se jubilaba. Castro, cuando polemiza con los suyos, siempre habla con la boca torcida y a media lengua, como los mediums en las sesiones de espiritismo. La declaración quería decir otra cosa. Expresaba su malestar con algunos cambios que, contra su voluntad, hasta ahora omnímoda, están ocurriendo en Cuba. El viejo dictador, por ejemplo, no estuvo de acuerdo en que el 10 de diciembre pasado Cuba anunciara que en marzo pactaría con la ONU el convenio sobre derechos económicos, sociales, culturales y políticos. Temía, y lo hizo saber por escrito, que ese acuerdo podía abrirle la puerta a un sindicalismo independiente. La libertad lo horroriza. Y, desde su perspectiva de gran carcelero, tenía razón: varios días más tarde, el ingeniero Oswaldo Payá, una de las cabezas más creativas e inquietas entre los demócratas de la oposición interna, se atrevió a presentarle al Parlamento una propuesta de ley que les permitiría a los cubanos entrar y salir libremente del país. Al fin y al cabo, ese es un derecho consagrado en el convenio que el gobierno de La Habana asegura que suscribirá.
Dentro del círculo del poder, la pugna es entre reformistas e inmovilistas. Otra manera de plantearla (la que le gusta a Fidel) es entre pragmáticos y principistas. Los pragmáticos están dispuestos a promover cambios que consigan que el desastroso sistema de producción cubano se torne más eficiente. Los principistas, aferrados a los principios revolucionarios, convencidos de las virtudes del igualitarismo (aunque casi todos se igualen en la miseria), creen que lo importante es ser coherente con las ideas marxistas e insistir en el colectivismo. Los pragmáticos, deslumbrados por los éxitos de China y Vietnam, están dispuestos a convivir con los modos de producción capitalista, manteniendo buenas relaciones con las naciones del primer mundo, incluida Estados Unidos. Los principistas, con Fidel Castro a la cabeza, creen que el deber de los revolucionarios es luchar contra el odiado mundo capitalista hasta la victoria siempre, Comandante, y postulan la supremacía de ”la política” sobre “la economía”.
La correlación de fuerzas, por otra parte, es muy desigual. Los principistas son sólo Fidel y un pequeño grupo de acólitos dispuestos a seguirlo hasta el infierno. Los pragmáticos, con Raúl a la cabeza, forman la inmensa mayoría de la cúpula dirigente. Sin embargo, todos reconocen el enorme peso específico de Fidel y saben que no pueden llevar adelante la reforma con la oposición del moribundo Comandante.
¿En qué consiste, en definitiva, la reforma a que se opone Fidel? En esencia, a seis líneas de cambio:
• Descentralización real de las decisiones económicas.
• Introducción de incentivos materiales vinculados a resultados, a sabiendas de que generarán desigualdades, a cambio de mayores índices de producción que alivien las infinitas carencias de la sociedad.
• Autorización de la libre compra-venta de las viviendas.
• Reintroducción de la pequeña propiedad privada en el sector agropecuario.
• Legitimación de las actividades laborales clandestinas y de las transacciones del mercado negro (sincerar la economía).
• Redacción de un nuevo código penal menos represivo que elimine la pena de muerte y supuestos delitos (como desacato) inaceptables en el mundo moderno.
Fidel tiene razón cuando sostiene que esas reformas, aunque pequeñas y destinadas a traer un mínimo de bienestar material a la población, desvirtúan totalmente su modelo de colmena comunista igualitaria dedicada a ser la gran vitrina del marxismo ortodoxo. Raúl la tiene cuando plantea que, medio siglo después de implantado, no hay duda de que ese sistema es un desastre que sólo sirve para mortificar cruelmente a los cubanos. Fidel tiene razón cuando alega que aceptar esos cambios al final de su vida sería admitir que su obra de gobierno ha sido un total fracaso. Raúl la tiene cuando plantea que no posee la autoridad de su hermano, ni el control sobre el gobierno y sobre la sociedad, para poder gobernar en medio de los escombros y de la pobreza generada por un sistema en el que ya casi nadie cree. Entre sus íntimos, Raúl repite, preocupado, que, o mejoran las condiciones infrahumanas en que viven los cubanos, o no tardará en tener que sacar las tropas a reprimir manifestaciones masivas de descontento.
¿Quién ganará este conflicto? Probablemente, esta vez, los reformistas. ¿Por qué esta vez? Porque el problema no es nuevo: se presentó en los setenta, en los ochenta (durante la perestroika), en los noventa, tras la desaparición de la URSS, y ahora vuelve a resurgir. En los anteriores episodios Fidel Castro, invariablemente, aplastó a los reformistas. Pero ahora se está muriendo, casi no puede moverse de su lecho de convaleciente, y ha perdido la capacidad de imponer su voluntad. Para él todo esto es un castigo insoportable.
–
Carlos Alberto Montaner
Publicado en “El Nuevo Herald” – Domingo, 23 de diciembre de 2007
Zapata // Caricatura 20/12/2007
Diciembre 20, 2007

Weil // Caricatura 20/12/2007
Diciembre 20, 2007
