Dos Midas en uno
Febrero 13, 2008
Hubo tantos Midas en la antigüedad que los estudiosos han decidido que “Midas” era un nombre genérico. Algo así como Inca. Lo que nunca imaginamos fue que eso llegara hasta nuestro tiempo.
En eso se parece al sagrado Imam de los chíitas, que en línea directa vienen desde el cuarto Califa, el asesinado Alí. En cualquier caso, vale la pena que rememoremos a los dos Midas más notorios.
El primer Midas que recordamos es aquél que le cobró a Dionisos un favor que le había hecho: “te ruego me concedas que todo lo que toque se convierta en oro”. Y así fue¿ ¡para su desgracia! En efecto, al tocar alimentos y bebidas, instantáneamente se tornaban imposibles de ingerir. Por suerte para él, Dionisos le proporcionaría el final del encantamiento.
El siguiente: un Midas de quien nos cuentan recibió un castigo del dios Apolo por haber actuado de modo inconveniente. Le aparecieron dos notorias orejas de asno que mucho hacía por ocultar. Tenemos, pues, entre nosotros una mezcla de estos dos Midas: el de la maldición del oro y el de las orejas de asno que tanto hace por ocultar.
Para entender mejor a este Midas actualizado hay que recordar algunas cosas. No sé si usted, querido lector, padeció en estos años lo que yo más de una vez. Cuando, por cualquiera de los hechos extraordinarios -ya tan ordinarios- de esta pesadilla de cerca de diez años, se te ocurría sugerir que las cosas le iban mal al Proceso, nunca faltaba alguien, un sabelotodo, que dándote una palmadita de conmiseración te decía, “Olvídate, mientras Chávez tenga ese chorro e’plata, te sentarás a esperar”. Y así, consciente de su profunda sabiduría, te recriminaba: “es que eres muy optimista”, qué es el eufemismo venezolano para el piadoso “eres un retardado mental”.
Comprenderán entonces mi relamido regocijo cuando hago una constatación: justo en el momento de mayor valor -100 dólares dicen- por cada barril de petróleo, Midas no haya qué hacer. Nunca como ahora, dicen los economistas, hay tanta plata en el bolsillo de los venezolanos.
Y nunca como ahora, insisto yo, pa’nada sirve. Porque, ¿qué hace uno con tanto real si debe recorrer un circuito, que ya envidiarían atletas y ciclistas, para mal conseguir leche, medicinas y repuestos? ¡El primer Midas en el más puro estilo!
Por supuesto que ese “regocijo” nada tiene que ver con el vía crucis de cualquier habitante de este país. Tampoco soy tan sádico. Y mucho menos masoquista, puesto que soy uno de los millones que ya abandonó la esperanza de salir de compras con una concienzuda lista en la mano.
No, yo voy “a lo que haiga”. Y de lo que hay compro, y después reparto. Porque eso sí ha logrado Hugo Rafael “Midas” Chávez: incrementar la solidaridad entre nosotros. ¡Gracias por favores recibidos!, no faltaba más.
No, mi regocijo es por librarme de los toquesitos en la espalda, de la cara del sabelotodo que dictamina: es que tu optimismo te ciega. Y como ahí, sádico sí soy, el saludo de lejos con la mano y sonrisita irónica a flor de labios, nadie me lo quita.
No seríamos justos con nuestro Midas, empero, si nos confinásemos a esas simplezas, como alimentos, medicinas, repuestos. No, su “toque milagroso” le acompaña en sus otros intereses.
En más, en sus únicos reales intereses, como los de expandir la revolución mundial, hacer tambalear al único y verdadero Estado colombiano, que presto sería reemplazado por una banda terrorista, o lo que queda de ella. En esas cosas, y muchas más que se nos escapan, el toque de Midas es contundente.
La potestad que nuestro Midas recibió aquella noche del 3D de 2006 le emborrachó a tal punto que, a partir de entonces, no ha dejado de convertir todo en un mineral que, como es de precioso puede ser de letal. Un día tras otro todo le ha salido mal, tanto como para llegar a inspirar lástima. Y todos sabemos que hay dos cosas que el poder jamás debe inspirar: risa y lástima. Y ambas las ha provocado en abundancia.
Como si no bastara con las manos milagrosas, apareció también el otro Midas, el de las orejas -y el cerebrito- de asno. En efecto, como el postrado Dionisos cubano no puede despejar el encantamiento, el toque milagroso se ha disparado; por eso aparece la incapacidad de comprender qué pasa, ni cuánto tiene que ver con él, con Midas.
Lo más patético de este momento es que no acierta en nada, porque nada comprende, y peor, porque no ve que es su mirada, justamente, la que le bloquea. ¿Será por lo menos posible que muestre la capacidad de esfuerzo que todo burro exhibe?
antave38@yahoo.com
Antonio Cova Maduro
Publicado en “El Universal” – Miércoles, 13 de febrero de 2007
EDO // Caricatura 10/1/2008
Enero 10, 2008

Runrunes
Enero 10, 2008
Nelson Bocaranda SardiDE CÓMO LE CAYÓ LA LOCHA. Recién había terminado Jesse Chacón de dar su rueda de prensa -en la que pretendió hacernos olvidar de sus muertos de VTV en noviembre de 92 señalando que la amnistía no podía darse a quienes habían violado derechos humanos y metiendo en ese saco a los comisarios y policías de la PM presos desde 2002- tuvo su primer encuentro como flamante ministro del despacho presidencial con su jefe. Chávez le pidió que enumerara las cosas buenas de su gobierno. Con sincera adulancia Chacón comenzó a hacer malabarismos y a decirle supuestos aciertos en estos nueve años. Un sorprendido Hugo le mostró un cuaderno y le dijo: “Lee aquí lo que hemos hecho bien”. Al ver que el papel estaba en blanco Chacón lo increpó: “Allí no dice nada, Presidente”. Rápido fue Chávez quien le dijo: “No hemos hecho bien nada. ¿Oíste? Nada”. Es allí donde arranca el “mea culpa” presidencial que nos ha permitido escuchar por primera vez en este decenio en los labios del caudillo las palabras inseguridad, hampa, basura, escasez, criminales, fallas, errores, corrupción, droga, contrabando y otras más que nunca se atrevió a pronunciar al mejor estilo del avestruz. Mientras no me dé por enterado nadie me puede echar la culpa, pensó siempre. Todo había comenzado la noche de Año Nuevo tras el fiasco de la entrega de los rehenes. La mezcla de rabia, frustración e incapacidad para resolver el caso lo hizo conversar horas después con su madre, doña Elena. El diálogo con ella arrojó los pocos frutos que hasta ahora hemos visto en sus actuaciones recientes. “No te das cuenta de que la pobreza ha aumentado. Hay escasez de comida, de trabajo y de vivienda. La inseguridad es terrible. Llevamos más muertos que en Irak y EEUU al que vives atacando. El hampa está desatada. Haz cosas buenas como soltar a los presos políticos. Ya no te podrán reelegir pero al menos que te recuerden con cariño y por algunas obras. Un país que tiene de todo no puede estar así como lo tienes. Cambia a tus colaboradores ineficientes y corruptos. Todos los que han hecho fortunas estos años a costa de tu deterioro como líder revolucionario. Escucha hijo. Tú solo no puedes tener la razón. Mira cómo te dejó la guerrilla. No sigas creyendo en ellos. Son malos. Todos los días rezo por ti”. En Barinas ella ha confiado a su familia detalles del encuentro. “Hasta lo volví a consentir como antes”. Recordé el libro de Alberto Garrido con Herma Marksman titulado El otro Chávez. Ojalá reflexione de verdad y no sólo por 9 días¿
MEDIO
¿FUTURO BLACK&WHITE? Bien podría ser el amor en los tiempos del cólera pero por lo que vivimos más bien parece un amor en los tiempos de dengue y mal de Chagas. El caudillo se enamoró fuertemente de la chica de ébano del jet set internacional. La misma que ha tenido once encuentros en tribunales del mundo por pequeños incidentes con la justicia. La intermediación del hoy ministro Andrés Izarra (¿premiado con el cargo por esos favores de alcoba como dice tajantemente uno de los defenestrados del gabinete?) tuvo éxito. Los encuentros nada furtivos y ampliamente reseñados sirvieron para que el enamoramiento fuera mutuo. No deberá sorprendernos que días después de que el presidente francés Nicolas Sarkozy se despose con la modelo Carla Bruni en febrero el líder venezolano contraiga nupcias con la esbelta afrocaribeña-china que recientemente le hiciera una entrevista para la revista GQ de Inglaterra donde Hugo I se sinceró emocionalmente. Luego ella, en entrevista para la revista In, dejó caer esta perlita: “El hombre con quien algún día me case debe ser sincero conmigo y tener mucha energía. Me atraen los hombres fuertes”. Se hacen mutua falta.
BAJO
MALETA I. Sin duda que la reclusión en el llamado “Igloo” de la prisión de Miami quiebra el espíritu hasta del más poderoso. Una jueza dura y un fiscal experimentado son la clave del caso Antonini. Hoy habrá sorpresas con las pruebas que aporte la fiscalía. Jorge y Daisy Rodríguez son dos nombres que allí pueden salir. Fotografías, videos y grabaciones serán el aporte del FBI para contestar la alegada inocencia de Durán y Kauffman. De Maionica se irán sabiendo cosas. Las cenas con el ministro Julio De Vido en “Astrid y Gastón”, el restaurante favorito de éste en Caracas. El yate de su propiedad donde se alojaba en Los Roques la rectora Tibisay Lucena. El avión que prestaba a altos funcionarios del régimen. Las llamadas de sus socios al vicepresidente. Su asesoría desde el Banap a un ex ministro de Vivienda hace unos años. En el caso Kauffman la pesquisa quiere llegar hasta su ex socio Rafael Sarría y de éste a su padrino Diosdado Cabello. Cuentas, propiedades, transferencias a bancos en China, India y Europa, además de Estados Unidos, están ya identificadas. Apuestan a que cada uno de los detenidos se irá por su lado para transar disminución de la pena de ser encontrados culpables de “conspirar para delinquir en territorio estadounidense”.
MALETA II. Chávez fue sorprendido en agosto cuando comenzó el incidente en Argentina. Las ramas de la corrupción entre funcionarios de los dos gobiernos la desconocía en profundidad. No así Néstor. Hasta un funcionario tribunalicio argentino, Guillermo Ledesma -vinculado al caso de corrupción del suicidado empresario Alfredo Yabrán en el gobierno de Menem- se menciona en una reunión con Kauffman y Durán. De eso hablaron en Caracas Kirchner y el canciller Jorge Taiana. Acordaron que los argentinos seguirían acusando a EEUU de torpedear la extradición y un juicio “justo”. Lo de la comisión de los rehenes fue secundario. Ahora se sabe que el destituido vicepresidente fue confrontado por Chávez en torno a su relación con Moisés Maionica. Tal como el apóstol Pedro lo negó tres veces. El caudillo, cual viejo zorro, le refrescó la memoria: “Yo me monté en esa camioneta blanca dos veces contigo. Me dijiste que te encantaba. Si no era esa tráemela ya. A ese muchacho lo conocí yo, pues tú me lo trajiste a Miraflores cuando se iba a comprar la EDC”. Lo demás es historia.
METICHE. Tras la primera reunión de gabinete varios de los integrantes de tan mediocre grupo gubernamental hicieron un aparte y se preguntaron entre ellos si ahora que salió Jorgito de la Vicepresidencia dejará de meterse en decisiones que tienen que ver con Movilnet, La Electricidad de Caracas, Cantv, Pdvsa, Seguro Social y los ministerios de Salud, Vivienda e Infraestructura. ¿Sus fichas en esos entes saldrán como él? Otra interrogante que despejará el tiempo es si alguna vez habrá PSUV, pues el verdadero culpable del fracaso sería Rodríguez, según sus “conocidos” que antes eran sus amigos.
runrunes@unionradio.com.ve
El Reimpulso
Enero 9, 2008
Antonio Cova Maduro – El Universal – Miércoles, 9 de enero de 2008
Ante el llamado reimpulso, ¿cómo lucen las omnipresentes vallas del rancio “por ahora”?
La verdad es que cuesta imaginarse a un Tyson hablando de que está al borde de un reimpulso, a un Bush o a tantos otros a quienes su tiempo se les venció. Claro que alguien podría responder: “cuidado que en política no hay nada más peligroso que intentar expedir certificados de defunción”. Allí están, para quien quiera constatarlo los ejemplos, de Nixon, De Gaulle y, por qué no, hasta de un criollo que hace rechinar los dientes a nuestro estimado: el siempre presente Rómulo Betancourt.
Todos ellos, sin embargo, tuvieron muy, pero muy claro, que su re-nacimiento imponía un “nuevo comienzo”, que siempre implicaba abandonar, cuando no abjurar de lo que habían sido, o por lo menos, de lo que la gente creía representaban. Todos ellos tuvieron que vestirse de “otra cosa” para poder lograr su “retorno”. Ya lo hizo claro Rómulo cuando emitió su famoso “We will come back”, en lo que quizás fuera el momento más negro de la historia democrática de su partido.
Ante aquello, ¿cómo lucen las omnipresentes vallas del rancio “por ahora”? ¿Y cómo las fotos, en todas las poses, de cuanto funcionario chavista asola la comarca, como tan bien lo hizo ver Milagros Socorro? Es tan agónico ese llamado a un re-impulso, que uno ni cuenta se da que el término no es considerado siquiera por el Diccionario de la Real Academia Española. Está fuera de lugar, fuera de época, pues.
La izquierda continental, cuyos funerales ya entonó en premonitoria jeremíada el ubicuo Heinz Dieterich, parece haber cruzado la esquina y lo peor, o no se ha dado cuenta o está leyendo al revés los signos que ve por doquier. ¿Será que Hugo Chávez cree que es sólo que la “pava” de la cual ha sido asiduo portavoz (pregúntenselo a Sean Penn) se volvió en su contra? ¿Cree realmente que, como algunos portadores del virus VIH, él nunca desarrollaría el sida?
Ni hizo caso del parto del movimiento estudiantil -algo que muchos creían imposible- ni entendió lo que desencadenó el ya famoso “por qué no te callas”. Fue, en efecto, la resonancia de la interjección de un monarca harto de tener que callar, lo que Hugo Chávez ni entendió ni midió.
Y luego, cuando contempló que su enfrentamiento con Uribe fue comprendido por muchos de sus compatriotas como el exasperado “hasta aquí”, (que muchos todavía no se atreven a pronunciar, aunque lo tengan en la punta de la lengua) esperó, en vano, una solidaridad espontánea del gentilicio, que nunca se materializó.
A Hugo Chávez le está pasando lo que a muchos maridos que no captan cuando ya el amor de su mujer comenzó a desfallecer. Peor aún, que no ven que la misma disculpa, el mismo perdón llorón, ya no logra eco alguno. No hay respuesta ya porque el amor murió.
Como siguiendo el inexorable guión de una tragedia con final esperado, sus palabras se ven huérfanas de acciones que las certifiquen, menos aún que las autentiquen. Así, torpemente deja en el dolor a los más desvalidos entre quienes padecen su persecución, por ello el desviacionismo que su apresurada amnistía intentó, termina provocando ira en el país entero. Sabemos que se la sacó de la manga por el fiasco monumental de su operación Emmanuel, pero, ¿era necesario infligir dolor a madres, esposas e hijos desventurados? ¿Cuál es el sino que te persigue para que todo lo hagas tan mal?
No pararon allí las disonancias, sino que en un “replay” de la desafortunada afirmación de Raúl Castro el pasado 26 de Julio (“debemos proceder a la construcción del socialismo en Cuba”), que debió lucir a sus compatriotas como una burla cruel, Hugo Chávez acaba de proponer a los suyos que “ya se va conformando el equipo”¿ ¡luego de 9 años de novatadas y descalabros!
Y eso lo hace cuando “re-estructura” a los mismos militares retirados, arquitectos del desastre. La misma gente, el mismo fastidio, la misma radical incompetencia y cuándo no, el mismo despilfarro. Y ni cuenta se ha dado de que ya no lo recibe la misma paciencia resignada -alegre incluso- como lo hacía en antaño.
Y para colmo estrujó en la herida sal abundante. Sí, en esa herida que vimos supurar en el video que Aporrea hizo circular por internet. La herida de llanto rabioso de esos hombres y mujeres que concurrieron a desahogar su rabia a las puertas de Miraflores, él les respondió¿ ¡imponiendo a Jorge Rodríguez en la cúpula -¿podrida?- de ese aborto que llaman PSUV!
Sin asambleas, sin elecciones, les clavó al arquitecto de sus desgracias. ¿Se lo calarán, o le pagarán con la misma sal pa’ su herida? ¿Es ese el re-impulso que quiere?
antave38@yahoo.com
EDO // Caricatura 9/1/2008
Enero 9, 2008

¿Punto final?
Enero 9, 2008
Fernando Londoño – Diario El País de Cali – Miércoles, 9 de enero de 2008
Protestamos contra la infame especie, difundida por las Farc y aceptada sin beneficio de inventario por algunos despistados comunicadores, de que Emmanuel es hijo de una relación ‘consentida’ de Clara Rojas con un guerrillero. Clara perdió con el secuestro toda capacidad de consentir. La esclavitud está en las antípodas de la libertad y el consentimiento es una expresión plena de la libertad humana. Reducida a las condiciones miserables en que se encuentra, Clara no es capaz de consentimiento, en esa materia ni en otra alguna. Declarar consentida su relación con uno de sus captores, es exaltar al secuestrador y aniquilar moralmente a su víctima.
Emmanuel existe. Y su familia, la única que tiene, lo ha rescatado por el amor. Clara González de Rojas, su abuela, es para nosotros la mujer del año. Del que pasó y de todos. Qué nobleza la suya. Qué pureza la de su corazón, destrozado por el dolor, transfigurado por el amor. Nunca sale de sus labios una queja amarga. Si hay una mujer fuerte, un ser humano superior, veámoslo aquí. En lo que significa en términos absolutos, en lo que vale en cotejos inevitables.
Emmanuel debe ser el comienzo de una expiación y el motivo de una reparación. El Gobierno Nacional tiene la responsabilidad de quitarle a ese niño la incertidumbre económica de su educación y de su formación. Nunca fueran mejor aplicados los fondos que se le quitan al narcotráfico, para reparar los daños que éste le ha causado a esta criatura y a su familia.
Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Nicolás Sarkozy y sus compañeros de aventura, le han probado al mundo lo que cuestan las amistades peligrosas. Entenderse con los más grandes canallas que la historia pueda recordar, para sacar provecho propio de ese contubernio, produce estos resultados. Que algunos llaman el mayor ridículo de los tiempos recientes. Nosotros agregamos el desprecio al ridículo. Porque lo que les pasó lo tienen bien merecido.
Pero el castigo que han sufrido no es suficiente. Porque quedan cosas por saber. Y la más grave de todas, es la relativa al pago que le hicieron a las Farc por la hasta ahora fallida liberación de Clara y Consuelo. Los dólares que llegaron a los secuestradores, se aplicarán en matar y secuestrar colombianos. Ocho países civilizados no pueden ponerse de acuerdo para entregarle recursos a una banda siniestra, con el pretexto de salvar unas vidas y el propósito real de alimentarla. La humanidad tiene derecho a conocer ese pago, a juzgarlo en su hondo sentido y a condenarlo.
La prensa del mundo ha reaccionado contra esta farsa trágica, pero no lo suficiente. Entre otras razones, porque ha quedado en evidencia lo que han vivido las candidatas a la libertad y lo que viven sus compañeros de martirio. La golosina de las dos liberadas jamás podría ocultar lo que pasa a los demás y no sólo a los que reciben trato de canjeables. Las Farc tienen en su poder centenares de hermanos nuestros que no disfrutan siquiera el dudoso consuelo de la fama. Lo que ha pasado debiera bastar para que a las Farc y a sus cómplices o, simplemente alcahuetas, se les diera el trato que merecen. Es lo único que no se ha ensayado para presionar la libertad de los que la perdieron y para impedir que otros corran pareja suerte.
El caso Emmanuel apenas ha quedado abierto. Cerrarlo entre frivolidades y condescendencias sería peor que un crimen, otra equivocación en la que nosotros no vamos a caer.
EDO // Caricatura 07/01/2008
Enero 7, 2008

El ridículo de Chávez
Enero 7, 2008
Lo peor que le puede pasar a un tipo como Chávez es que el personal se le ría.Que lejos de tenerle miedo, respeto es más difícil, aunque pueda ser temible, se le empiece a contemplar como a un auténtico payaso. Y eso, por desgracia para Chávez y por fortuna para Iberoamérica es lo que está pasando con el ególatra. La primera y sonora carcajada mundialmente coreada la provocó el Rey de España con aquel «¿Por qué no te callas?» que ha pasado ya a ser parte de la memoria y del anecdotario del Planeta, hartísimo el monarca de que el energúmeno no dejara ni piar a Zapatero y de insultar a España. La pataleta, tras haberse quedado planchado y mudo, y la sarta de amenazas que no dejó de proferir durante semanas no hicieron sino aumentar el volumen de las risas. Que cuajaron incluso en votos cuando las urnas de su propio país le propinaron el más sorprendente de los palmetazos cuando ya extendía sus manos presto a consagrarse como poder eterno, con constitución tipo traje de sastre hecho a medida de sus ansias, delirios y ambiciones. Nadie pensaba, y menos él, que podía perder aquel referéndum diseñado para su triunfo y que por el contrario puede haber puesto la primera piedra de su ocaso político. Colombia, donde Uribe ya le había tenido que parar los pies, cuando pretendió poco menos que suplantarle ante la narcoguerrilla. A una liberación de secuestrados nadie podía negarse. Y Chávez montó el circo donde no sobraba un mono ni faltaba un cineasta. El esperpento ha quedado consumado, el bochorno es universal, la pifia oceánica e intercontinental. Le ha pasado lo peor que le puede pasar a alguien como él. Que se le rían. Y el mundo entero se le esta riendo en la boina.
Antonio Pérez Henares – Publicado en “La Razon” (España)
“¡Pp, pp, pp!”
Enero 6, 2008
“Tirofijo” y su gran aliado, dos pícaros engañándose.
Mi adolescencia transcurrió entre los años finales de la guerra mundial y la inmediata posguerra. Como siempre, a toda América Latina y a Venezuela mucho más (y ni qué hablar de Barquisimeto) llegaban con atraso los desechos de guerra para la venta: los Jeeps, las chaquetas de muchos bolsillos y las botas claveteadas. Como lo más consumido, por ser lo más barato, era el cine, hasta 1950 estuvimos tragando películas de guerra. Al final nos hartamos de aquellos bodrios donde todos los gringos era buenazos y todos los japoneses malucos.
Cansados ya del temita, solíamos reunirnos en el cine los más traviesos para gritar cuando aparecían gringos gigantes y rubios vestidos con albas túnicas y japoneses enanos y lívidos (todavía el color no llegaba) de cuernos y cola dentada, una interjección más bien críptica: “¡Pp, pp, pp!”. Luego explicábamos a quien nos preguntaba qué cosa queríamos decir con eso : “¡Pura propaganda!”.
Traviesos y alborotadores
Hoy, ya no son unos muchachos traviesos y alborotadores los únicos en gritar así: cada día aumenta el número de los gritones, de los que dicen “¡NO!” y no sólo al meter un boletín de voto. Cada día son más los venezolanos hartos de tanta mentira que ven, en cada acto, en cada palabra, en cada respiro del atarantado de Sabaneta, algo merecedor de la etiqueta y del grito: “¡Pp, pp, pp!”.
Y son tantísimas las ocasiones para hacerlo, que uno no sabe por cuál comenzar, lo cual forma parte del truco: se trata, como dicen los franceses, de noyer le poisson, o sea de “ahogar el pez”, para confundir y hacer pasar por muerte natural un increíble asesinato: ¡un pez ahogado, válgame Dios!
Pero por algún lado hay que comenzar, y en este caso lo haremos hablando de dos falsas libertades: la de los rehenes en manos de las FARC y la de los rehenes en manos de Chávez. En primer lugar, pronto se descubrió la engañifa de la banda de “Tirofijo” tratando de hacer creer a la opinión pública internacional que se trataba de un intercambio de prisioneros de guerra.
Llamarlos como corresponde
Pero pronto, hasta ellos mismos, hasta el propio Chávez aceptó llamar a los secuestrados por “Tirofijo” como correspondía: rehenes. Aunque dándoles por pereza mental un inmerecido barniz político, algunos periodistas continuarán llamando “guerrilleros” a quienes eran sólo bandoleros dedicados a lucrar con el secuestro, el asesinato y el narcotráfico, en manos de una ley que les ofrecía todas las garantías para su defensa, y una opinión que cuidaba de sus derechos humanos; derechos éstos que merece hasta el más endurecido criminal, pero que la banda de “Tirofijo” ni siquiera ha pretendido asegurar a sus rehenes. Palabra ésta que ahora emplea toda la prensa: cuando Chávez se presentó en Francia, el muy respetado Le Monde precisó que se estaba frente a lo que la policía llama “una situación de rehenes”. Una situación que hace comprender todas las concesiones hechas por el presidente Uribe, entre otras cosas solicitar la mediación de quien él sabía que era juez y parte, Hugo Chávez: la situación de rehenes aconseja siempre ceder a todas las peticiones de los captores, para proteger así la vida de los secuestrados.
Nuestro signo monetario
“Tirofijo” y su pandilla han tratado en los últimos años de cobijarse bajo la bandera “bolivariana”, acaso pensando más en nuestro signo monetario que en nuestra Guerra de Independencia. Y ni siquiera han disimulado el apoyo de que disfrutan (esto en todos los sentidos de la palabra) por parte del mandón venezolano. Pero por lo visto, su mano tendida para recibir les ha impedido ver para conocer quién era Hugo Chávez Frías, su ego desmesurado, su narcisismo sin medida. Él no podía aceptar que la FARC estuviesen acaparando con sus malhechurías una atención que él cree le sea debida a él solo y a nadie ni nada más, en todo sitio y a toda hora. Además, estaba pasando por un mal momento, con la ardiente victoria del NO en el referéndum que debía aprobar su presidencia vitalicia. Entonces ideó, junto con “Tirofijo”, un verdadero show mediático para, hacer que (como dicen justamente los colombianos), le “pararan bola” unos mass media que parecían estarse desinteresando de él: las FARC entregarían dos rehenes y un niño nacido en cautiverio como un regalo a Hugo Chávez.
Como el alacrán
Pero como el cuento del alacrán, la mentira y el desprecio por el dolor ajeno están en la naturaleza misma de la banda de “Tirofijo”, y le mintieron hasta al propio Chávez, al cual dejaron colgado de la brocha, revelando así ante el mundo entero que su supuesto dominio sobre sus clientes era, para decirlo como aquellos liceístas de los años cuarenta, “Pp, pp, pp”: pura propaganda.
De igual manera puede llamarse su decreto de una sediente amnistía. Jugando (como sus cómplices de la pandilla forajida de “Tirofijo”) con los sentimientos de los familiares de los presos políticos; intentando tapar su fracaso en Colombia, Chávez firma un decreto amnistiando no a personas presas o perseguidas, sino delitos cuya condición de tales no existe sino en la voluntad de Chávez quien considera un hecho criminal toda oposición a su persona. El fulano decreto equivale así a decir que se pondrá en libertad a todo el mundo, a excepción de los que estén presos. Algún asesor de Chávez debe haber leído a Maquiavelo y su consejo al príncipe de mantener en vilo a su pueblo con acciones espectaculares: así Fernando el Católico con la expulsión de los moros y las guerras de Italia. Pero así como el secretario Florentino olvidó el descubrimiento de América, casi todos los déspotas suelen olvidar que donde menos se espera salta la liebre. Un salto que puede volver trizas el más cuidado aparato de “pura propaganda”.
hemeze@cantv.net
Manuel Caballero – “El Universal” – Domingo, 6 de enero de 2008
Tiempo de palabra – 6/1/2008.
Enero 6, 2008
Si Chávez intenta sólo ganar tiempo para imponer su visión, el repudio crecerá
Con los santos de espalda
Todo le sale mal de un tiempo a esta parte. Recuerda a personajes como el Gordo y el Flaco. Especialmente al Gordo: cuando encendía la chimenea, la ropa cogía candela; en el momento en que abría la puerta, venía alguien del lado opuesto que le aplastaba la nariz; apenas volteaba al lugar del jolgorio, la torta de chocolate se estrellaba contra su grasiento y abombado rostro; los perros lo orinaban y, desprevenido, saltaba de los trampolines a piscinas vacías.
El de aquí, anda mal; la pava no lo suelta; los del entorno íntimo hacen un nudo en el pañuelo cuando están con él; hay casas en las que colocan escobas detrás de la puerta cuando lo reciben; algunos de sus ministros meten la mano en el bolsillo izquierdo y se aprietan, discretamente, la pequeña redondez en sus vergüenzas para desterrar los malos aires. En fin, todos los días parecen martes y todos los martes son 13. Nada más faltaría que poseyera aliento de óxido de azufre, que tuviera gastritis crónica, algún trastorno tripolar (el bipolar sería muy poco), diverticulitis, flatulencias matinales, y abandono de novias y afines.
¿Qué le ha pasado a la promesa de Sabaneta? ¿Qué mal de ojo hizo trizas al seductor de tanta gente hambrienta? ¿Qué astros se han cruzado en el camino para producir estos desastrados resultados? ¿Es su culpa?
Un Camino Que Finaliza. Chávez llegó a donde llegó no sólo como expresión de sus ideas e intuiciones, sino como símbolo de una alianza que pretendía hacer la revolución a punta de bayoneta y de socialismo cubano. No logró someter al país, ni lo convenció de las bondades de sus promesas. Sin duda tiene apoyos, pero éstos son realengos, y, últimamente, cuestionadores y alzados.
Esos grupos radicales que Chávez encabeza y expresa, apostaron a imponer una sociedad, y una vida, que ha sido resistida por opositores y chavistas de a pie. La idea de que la redención viene de los impromptus de un caudillo iluminado, tropezó con el espíritu sandunguero, libertario y hasta caótico, de una sociedad acostumbrada a hablar fuerte y claro durante mucho tiempo.
Basta ver cómo los intelectuales vinculados al chavismo, salvo aquellos que tienen más apego a sus sueldos que a sus ideas, le han dicho a Chávez que si no rectifica lo que consolidará es un régimen represivo, impopular y soviético. Si acaso lo logra.
El proyecto autoritario se desmorona. El núcleo dominante parece haber pensado que con el control de la cúpula militar, creando unos ricos a punta de corrupción, sobornando aquí y allá, era suficiente para imponer un camino. Se equivocó. El voluntarismo como demiurgo de la historia, fue, una vez más, al fracaso.
Cuando Chávez estimó poder solucionar el problema de medio siglo de la guerrilla colombiana y que le iba a ganar la mano a Uribe, en su patio, demostraba su suicida visión salvacionista. Cuando se sintió capaz de insultar a Bush, a Fox, a Alan García, a Uribe, al Rey de España, a Tony Blair, a los periodistas, a los opositores, a los empresarios, a los sindicalistas, a los dirigentes de los partidos, y también a los suyos, a los que culpa de sus propios fracasos, el personaje demostró un alterado sentido de las proporciones. El corolario de toda esa cadena de yerros es la derrota en el reciente referéndum.
Sin embargo, no sólo fracasa Chávez, sino una política y las alianzas que expresa. Fracasa una visión; naufraga un gobierno, un equipo, un estilo, un lenguaje. La apoteosis de tales lineamientos fue aquel calificativo estercóreo que le lanzó a la oposición, la humillación a la que sometió al Alto Mando militar en esa ocasión, y los regaños descompuestos a sus propios partidarios, como modo de eludir sus propias responsabilidades.
Los Consejos Cubanos. Chávez al parecer tiene dos consejeros a los cuales, de vez en cuando, escucha. Son José Vicente Rangel y Alberto Müller Rojas. A pesar de haberlos despedido en forma desconsiderada, éstos han aprovechado su distancia del caudillo para intentar retomar lugares en la opinión pública desde los cuales obligarlo a escuchar. Cuando estuvieron como subordinados de Chávez fueron ninguneados, pero desde la tribuna pública no pueden serlo tanto. Ambos han hecho críticas diagonales, sin querer queriendo, del estilo “seguramente Chávez tomará en cuenta esto…”, “el Presidente es muy sensible a tal o cual cosa…”. Con lo cual envían mensajes sobre el centralismo, el atropello, la inseguridad, los riesgos de la política militar, la torta de la economía, entre otros ingredientes. Chávez no los respeta demasiado, pero les teme.
Sin embargo, esas opiniones no son suficientes. El viaje reciente a Cuba tuvo efectos inmediatos más sólidos. Debe recordarse que los cubanos gobernantes son expertos en sobrevivencia política (y, al parecer, biológica también). Al regreso, Chávez cambió el tono, aun cuando estuvo a punto de ebullición con el fracaso de su gestión con las FARC. La amnistía chucuta, más destinada a condenar a unos que a amnistiar a otros, si se completara, podría convertirse en expresión, más que de un intento de cambiar el foco de atención, en un tanteo para buscar otros derroteros. Un régimen que se encuentra a la defensiva después de muchos fracasos es posible que ansíe recomponer sus alianzas internas y su relación con el país. Es factible que no sea más que un conato; nada quita que dure lo que duró la rectificación de abril de 2002; pero algún cambio podría haber y cabría observar hasta dónde llega.
¿Será Posible? Para lograr algo diferente a la cosecha de derrotas, el Gobierno tiene que cambiar el sentido de sus alianzas y su relación con el país, chavista y no chavista, que rechaza sus conductas. Para agenciarlo tiene que abandonar el estilo que confina a ese país disidente a la condición de inexistencia. Una amnistía total, de verdad verdad, sin mezquindades, crearía condiciones para un diálogo que hasta ahora se ha hecho imposible. Un cambio de gabinete que pueda tener capacidad de combatir el crimen desatado, la inflación desmandada y la corrupción galopante, serían indicadores inestimables para abrir unas compuertas¿y cerrar otras. En el reciente cambio -y hasta este instante- los que entran no son distintos, pero la salida de dos representantes de la intolerancia, Jorge Rodríguez y Willian Lara, podría querer decir algo.
Chávez no puede cambiar sin romper con los que, junto a él, lo han aupado al curso de colisión que lo ha hecho naufragar en sus políticas. Si intenta sólo ganar tiempo para imponer la visión que el país ha rechazado, el repudio crecerá. Si existiera esa mínima posibilidad de hacer un país más amable, más propicio al diálogo, capaz de superar la terrible exclusión política, ciudadana y social, de estos nueve años, se abrirían horizontes imprevistos. Puede que sea imposible, pero no está demás imaginarlo como abreboca del 2008.
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Carlos Blanco – “El Universal” – domingo, 6 de enero de 2008